miércoles, 24 de febrero de 2016

Matrimonios de jovenes en 2016







Puede que sólo yo esté cansado anoche que produzco tales reflexiones que me puedan recordar como yo haya podido estar divirtiéndome desde comienzos de este año. Acabo de poner la ropa afuera en la línea del patio trasero y ahora, huele muy bien con un olor tan fresco. Fue a causa de naturaleza y no a causa de las habilidades incrementadas de máquinas. Le doy gracias al Señor Todopoderoso de que siempre sea bendito Su nombre, de que haga maravilloso tiempo, de que haya sido soleado el día, frío a pesar de la legera sequía que nos impacta actualmente, de que nos proporcione a nosotros todos los recursos naturales y perpetuos que necesitamos para sobrevivir, de que tengamos los recursos naturales que funcionen mucho más eficazmente que las máquinas inventadas por la humanidad.

Acabo de darme cuenta de que algunas personas, que yo conozco muy bien, han tomado la maravillosa y la sagrada decisión de casarse con aquellos de los cuales comenzaron a
 enamorarse. Algunos de nosotros no estamos preparados y cómo yo estaba diciéndoselo a una de mis parientes más íntimas, que nadie nos obligue a tomar decisiones, con mucho valor que podrían traer graves consecuencias si no somos cuidadosos, que podrían cambiar nuestra vida también. Que nadie nos obligue sin considerar las etapas diferentes y necesarias antes de que pongamos el anillo en el dedo de la mano del esposo y de la esposa. Aunque no todos nosotros no hubiéramos podido saber que ellos ya tenían relaciones amorosas con los amores con quienes amarían estar en una relación y con quienes amarían pasar los restantes días de su vida, nosotros no deberíamos evitar darles nuestros deseos ni rogarle al Señor para que sus matrimonios sean adecuados de los cuales ellos disfrutarán muchísimo. Este año, 2016, es uno que yo declaro ser de matrimonio, de unirse los jóvenes que ya se decidieron de pasar los restantes momentos involucrándose en actividades íntimas en que besan y se abrazan incesantemente hasta que la muerte los separa. 

Quizás se hubieran quedado los novios o las novias (que son actualmente los viejos y las viejas de las personas que seguían besándolos, besándolas, saliendo con ellos, ellas para cenar a los restaurantes, para ver unas películas en los cines) en la relación si ellos o ellas no se perdieran o les engañaran a algunos de ustedes. Con el poder sobrenatural del Señor, se destruirán exitosamente los obstáculos que los previenen de cumplir sus aniversarios de los nuevos maridos y se nos galardonará todos el regalo del discernimiento para que tomemos más decisiones adecuadas para que últimamente encontremos la persona con quien amaríamos estar para siempre. Tenemos que creer.


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